Nervios periféricos y ecografía - Parte 4 - Pequeños y llamativos

24-08-2026-Tempo Formación

Y sí… llegamos a la última parte de esta serie de los “pequeñitos pero llamativos”.

Quién nos iba a decir al principio que acabaríamos hablando tanto de estructuras que son tan pequeñitas. Pero aquí estamos. Dando protagonismo a esos nervios sensitivos tan llamativos.

En esta última entrega cerramos el recorrido con tres nervios que tienen muchísimo más protagonismo clínico del que parece: el nervio sural, el nervio peroneo superficial y los nervios intermetatarsianos. Dolor lateral de tobillo, parestesias dorsales del pie, metatarsalgias que no terminan de cuadrar… sí, aquí puede haber mucho nervio metido en la historia.

Todo este contenido sigue basado en el artículo “Ultrasound imaging of small peripheral nerves – a primer for radiologists” de Aakanksha Agarwal et al., publicado en marzo de 2026, y una vez más lo aterrizamos a lo importante: entender qué estás viendo cuando pones la sonda.

Porque al final, estos nervios son como esos personajes secundarios de las series que al principio parecen pasar desapercibidos… hasta que te das cuenta de que llevaban sosteniendo la trama desde el inicio.

Y ahora sí… vamos a por el último capítulo.

 

Nervio sural

El nervio sural se forma a partir de contribuciones del nervio tibial y del peroneo común, descendiendo junto a la vena safena menor por la parte posterior de la pierna y el tobillo. Y aquí está una de las claves para encontrarlo rápido en ecografía: si localizas la vena, normalmente el nervio no anda muy lejos.

En la pierna distal suele verse como una pequeña estructura fascicular hipoecoica situada lateral al tendón de Aquiles, superficial a los gemelos. Y una vez lo identificas ahí, puedes seguirlo proximalmente casi como si estuvieras tirando de un hilo.

Su localización superficial tiene ventajas para explorarlo… pero también problemas. Porque lo convierte en un nervio especialmente vulnerable durante procedimientos alrededor del tobillo. Y aquí pasa algo parecido a lo que ocurría en Prison Break: parece que todo está controlado… hasta que alguien toca donde no debe y el plan se viene abajo.

Por eso, el mapeo ecográfico previo cada vez tiene más sentido. Porque cuando sabes exactamente dónde está el nervio, reduces mucho las posibilidades de convertir una cirugía “simple” en una neuropatía nada agradable.

Perifericos 1.jpg

Las imágenes A y B muestran el origen del nervio sural (amarillo) en la región lateral de la fosa poplítea a partir del nervio peroneo común (CPN). En este caso, el CPN se encuentra engrosado, mientras que el nervio sural mantiene un calibre y ecogenicidad normales.

Las imágenes C y D muestran el nervio sural (amarillo) a nivel del tobillo lateral dentro del plano subcutáneo, entre el tendón de Aquiles (AT) y los tendones peroneos (PL/PB).

La imagen E demuestra edema dentro del nervio sural (flecha amarilla) en la pierna distal, y la imagen F muestra un neuroma parcial en el nervio sural (flecha amarilla) a nivel del tobillo tras una artroscopia. La flecha roja indica el portal y trayecto de acceso, que discurre a lo largo del margen lateral del nervio, produciendo una disrupción parcial del epineuro.

 

Nervio peroneo superficial

El nervio peroneo superficial nace del nervio peroneo común y desciende entre los músculos peroneo largo y corto hasta que, en el tercio distal de la pierna, atraviesa la fascia crural para hacerse superficial y dividirse en sus ramas cutáneas dorsales.

Y aquí está el punto clave: el lugar donde atraviesa la fascia no siempre es igual. Hay muchísima variabilidad anatómica, y precisamente ahí aparece uno de los problemas más frecuentes: el atrapamiento. Especialmente en deportistas o en pacientes con inestabilidad crónica de tobillo, donde el nervio acaba sufriendo cada vez que pasa por esa “puerta de salida”.

En ecografía, cuando algo no va bien, el nervio suele delatarse con un aspecto más engrosado e hipoecoico justo en el punto donde perfora la fascia. Y una vez lo ves, muchas veces entiendes por qué el paciente lleva tiempo con síntomas que parecían no tener explicación clara.

Es uno de esos casos donde la anatomía variable cambia completamente la historia… como en Dark, donde creías entender el recorrido hasta que descubres que cada personaje tiene una versión distinta según el momento y el lugar.

Y lo mejor es que la ecografía no se queda solo en el diagnóstico. También permite guiar técnicas como la hidrodisección o las infiltraciones perineurales con mucha más precisión.

Perifericos 2.jpg

Las imágenes A y B muestran el nervio peroneo superficial (amarillo) en condiciones normales en la región media-distal de la pierna, atravesando el septo muscular lateral, con los vientres musculares laterales subyacentes (M).

La imagen C muestra un tumor de la vaina nerviosa periférica que afecta al nervio peroneo superficial (flechas).

 

Nervios intermetatarsianos

Los nervios intermetatarsianos son probablemente los más famosos dentro de este grupo… aunque muchas veces nadie los llama por su nombre y todo termina resumido en el clásico “Morton”.

Recorren la cara plantar del antepié, entre las cabezas metatarsianas, superficiales a los músculos interóseos y profundos al ligamento transverso metatarsiano. En condiciones normales se ven como pequeñas estructuras fasciculares hipoecoicas bastante discretas. Pero cuando empiezan a comprimirse o engrosarse… la historia cambia rápido.

Ahí aparece el nuestro villano favorito: “El Neuroma de Morton.”

Además, la exploración tiene su truco. La compresión dinámica del antepié puede hacer que el nervio protruya entre las cabezas metatarsianas, facilitando muchísimo su visualización.

Perifericos 3.jpg

Las imágenes A y B muestran un neuroma intermetatarsiano (amarillo) explorado desde la cara plantar con la sonda colocada transversalmente a nivel de las cabezas metatarsianas. Pueden observarse las cabezas metatarsianas (B) y el ligamento intermetatarsiano (rojo). La presión digital desde la cara dorsal acentúa la visualización del neuroma al desplazarlo superficialmente.

La imagen C muestra el neuroma (entre flechas) en plano longitudinal.

 

Y hasta aquí esta bonita historia de estos pequeñitos nervios sensitivos.

Hemos recorrido brazos, piernas, manos y pies. Hemos seguido estructuras que muchas veces pasan desapercibidas y las hemos llevado a la pantalla, entendiendo que en ecografía no siempre gana el que más sabe… sino el que mejor observa.

Porque al final, esto va de eso.

De aprender a mirar diferente.

De encontrar sentido donde antes solo había dudas.

Y de descubrir que, muchas veces, el detalle más pequeño es el que cambia todo el caso.

Así que no te pongas triste… que esto no termina aquí.

Seguimos con más contenido, más historias que contar y, sobre todo, con más ecografía. Porque cuanto más vemos… más ganas tenemos de seguir explorando.

Nos vemos en la siguiente.

Entradas recientes

Nervios periféricos y ecografía - Parte 4 - Pequeños y llamativos

Nervios periféricos y ecografía - Parte III - Pequeños y aventureros

Nervios periféricos y ecografía - Parte II - Pequeñitos pero guerreros

Nervios periféricos y ecografía - Parte I - Pequeñitos pero matones

Tendón distal del bíceps y ecografía Parte II - The Radial Arc