Nervio peroneo común y ecografía
22-10-2026-Tempo formación
Hay nervios que parecen tener el mismo talento que Berlín en La Casa de Papel: aparecen, desaparecen, se meten en sitios imposibles… y cuando decides seguirles el rastro, entiendes que todo estaba mucho más planeado de lo que parecía.
Quizás este nervio no se esconda tan fácilmente, pero como ha salido una nueva temporada de la serie. Teníamos que haceroslo saber. Aquí vienes a aprender de ecografía, series, películas y libros.
Así que nuestro siguiente protagonista es… el nervio peroneo común.
Uno de los nervios que más frecuentemente da problemas alrededor de la rodilla, especialmente porque su recorrido superficial lo convierte en un blanco perfecto para traumatismos, compresiones mecánicas o atrapamientos. Vamos, que anatómicamente no eligió precisamente el camino más seguro.
En esta publicación nos metemos de lleno en el artículo “Ultrasound of the common peroneal nerve at the knee: a structured scanning protocol” de Bülent Alyanak et al., donde se presenta un protocolo ecográfico estructurado, práctico y paso a paso para explorar el nervio peroneo común desde la fosa poplítea hasta su salida del túnel peroneo.
Porque cuando tienes un buen plan… te sientes como El Profesor.
El nervio peroneo común tiene uno de esos recorridos anatómicos que explican por sí solos por qué acaba dando problemas tan a menudo.
Su historia se remonta a la fosa poplítea, donde se separa del nervio ciático para dirigirse hacia el compartimento lateral de la rodilla. Hasta aquí, todo parece relativamente tranquilo. Pero entonces llega a la cabeza y al cuello del peroné… y decide hacerse superficial justo en una de las zonas más expuestas de toda la extremidad inferior.
Querido nervio, tomaste una decisión anatómica bastante cuestionable, la verdad.
Y como si eso no fuera suficiente, el nervio todavía tiene que atravesar un auténtico “pasillo estrecho” fibro-óseo situado alrededor del cuello del peroné. El suelo del túnel lo forma el propio hueso, mientras que la entrada está creada por un arco músculo-aponeurótico derivado del sóleo y del peroneo largo.
Por eso no sorprende que la cabeza del peroné y el túnel peroneo sean los puntos donde más frecuentemente aparecen neuropatías del peroneo común. Y cuando el nervio empieza a sufrir, el cuadro clínico no suele ser precisamente discreto: dolor, alteraciones de la marcha, debilidad para la dorsiflexión o el clásico foot drop pueden cambiar por completo la calidad de vida del paciente.
Durante años, la electrofisiología ha sido la gran referencia diagnóstica. Y sigue siendo fundamental, claro. Pero tiene una limitación importante: nos dice cómo funciona el nervio… no necesariamente qué lo está dañando.
Ahí es donde la ecografía ha cambiado completamente el juego.
No solo permite ver el calibre del nervio o su arquitectura fascicular. También permite detectar quistes, lesiones tumorales, cambios postraumáticos, fibrosis, variantes anatómicas y cualquier estructura que pueda estar comprimiendo o alterando el nervio en su trayecto.
A pesar de que ya existen valores de CSA y distintos criterios diagnósticos publicados, hasta ahora faltaba algo clave: un protocolo estructurado y reproducible para seguir el nervio paso a paso alrededor de la rodilla.
Paso 1: Proximal a la fosa poplítea
La exploración debe comenzar en eje corto, proximal a la fosa poplítea, a nivel del muslo posterior distal. En esta región, la arteria poplítea suele identificarse como la estructura más profunda, mientras que la vena poplítea se sitúa superficial a ella y el nervio ciático ocupa la posición más superficial y lateral.
Aquí hay un detalle importante: la vena puede colapsarse fácilmente con la presión de la sonda o incluso con la contracción muscular. Por eso, la relación anatómica entre arteria y vena debe utilizarse como referencia principal durante la exploración.

Imágenes ecográficas en eje corto de la fosa poplítea derecha.
A. Imagen en modo B que demuestra la relación topográfica típica entre el nervio ciático y las estructuras vasculares adyacentes.
B. Imagen con Power Doppler en el mismo nivel, facilitando la diferenciación entre la arteria y la vena y confirmando la posición del nervio en relación con los vasos.
N – nervio; A – arteria; V – vena.
El nervio ciático suele reconocerse con relativa facilidad gracias a su contorno ovalado y su patrón fascicular hipoecoico característico. Cuando se sigue de proximal a distal, su relación constante con el paquete vascular permite rastrearlo de forma bastante fiable.
Y aquí entra una de las claves anatómicas del protocolo: el nivel de división del nervio ciático es variable. En algunos pacientes aparecerá como un único tronco, mientras que en otros ya puede observarse una configuración de “doble componente”, donde el tibial y el peroneo común viajan muy próximos dentro de una misma vaina compartida.
Una vez identificado el tronco ciático, debe continuarse el seguimiento distal. Al entrar en la fosa poplítea —en su extremo superior— empieza a hacerse evidente la separación topográfica entre el nervio tibial y el nervio peroneo común en eje corto.

Imagen ecográfica en eje corto a nivel de la bifurcación del nervio ciático, que demuestra su división en el nervio tibial y el nervio peroneo común. La flecha blanca continua indica el nervio tibial y la flecha blanca discontinua indica el nervio peroneo común.
Paso 2: Lateral al cóndilo femoral
Continuando el desplazamiento distal en eje corto, el nervio peroneo común discurre superficialmente entre el bíceps femoral y la cabeza lateral del gastrocnemio.
En este nivel, el nervio suele visualizarse con facilidad gracias a su localización subcutánea y puede reconocerse por su aspecto fascicular ovalado característico.
Eso sí, aquí la anisotropía aparece bastante frecuentemente, así que los pequeños ajustes de la sonda son fundamentales para mantener la ecogenicidad real del nervio. Porque a veces el problema no es el nervio… es ese milímetro de inclinación que te hace pensar que has encontrado una bonita patología.
La correcta visualización de los planos musculares adyacentes ayuda a confirmar la posición topográfica del nervio y proporciona un landmark muy fiable para continuar su seguimiento distal.

Imagen ecográfica en eje corto a nivel del cóndilo femoral lateral. La estrella blanca señala el nervio peroneo común y el asterisco negro señala la fascia crural.
SF – grasa subcutánea; FC – cóndilo femoral; LGC – cabeza lateral del músculo gastrocnemio.
Paso 3: Cabeza y cuello del peroné
A nivel de la cabeza del peroné, el nervio peroneo común se sitúa muy próximo al hueso, utilizando habitualmente el ápice fibular como landmark principal. Conforme la sonda avanza distalmente hacia el cuello del peroné, este ápice desaparece progresivamente y el nervio comienza a adoptar un aspecto más aplanado en eje corto.

Imagen ecográfica en eje corto a nivel de la cabeza del peroné. La estrella blanca señala el nervio peroneo común.
LGC – cabeza lateral del músculo gastrocnemio; FH – cabeza del peroné; SL – músculo sóleo; SF – grasa subcutánea.
Y aquí está una de las claves del protocolo: documentar de forma independiente los niveles de la cabeza y del cuello del peroné. Porque aunque muchas veces parecen una continuidad anatómica “sin más”, esta transición marca uno de los puntos más importantes para orientarse correctamente durante el seguimiento del nervio.
En este trabajo, el término “cabeza del peroné” hace referencia específicamente al apex capitis fibulae, esa proyección ósea prominente que articula con la tibia, mientras que el “cuello del peroné” corresponde al segmento inmediatamente distal y más aplanado. En parte de la literatura ambos conceptos aparecen mezclados, pero en este protocolo se diferencian claramente para mejorar la reproducibilidad y evitar confusiones durante la exploración.
Pequeños detalles, grandes diferencias.

Imagen ecográfica en eje corto a nivel del cuello del peroné. La estrella blanca señala el nervio peroneo común.
LGC – cabeza lateral del músculo gastrocnemio; FN – cuello del peroné; SL – músculo sóleo; SF – grasa
Paso 4. Túnel peroneo
Más allá del cuello del peroné, el nervio peroneo común se introduce por debajo del músculo peroneo largo y continúa su trayecto dentro del túnel peroneo. En este nivel, el nervio suele visualizarse en eje corto como una estructura fascicular hiperecogénica que discurre entre las fibras musculares.

Imagen ecográfica en eje corto en la entrada del túnel peroneo. La estrella blanca señala el nervio peroneo común.
PL – músculo peroneo largo; ED – músculo extensor de los dedos; TA – músculo tibial anterior; F – peroné.
A medida que se sigue distalmente, puede identificarse la bifurcación del nervio en sus dos ramas terminales: el nervio peroneo superficial (SPN) y el nervio peroneo profundo (DPN). La rama superficial se dirige lateralmente hacia el tejido subcutáneo, mientras que la rama profunda penetra en el compartimento anterior acompañando a la arteria tibial anterior.
Y aquí llega uno de esos momentos donde todo empieza a encajar visualmente. Porque cuando ves claramente la bifurcación en pantalla, es como el Mapa del Merodeador en Harry Potter, todo claro y explicado.

Imagen ecográfica en eje corto a nivel distal del túnel peroneo. La punta de flecha blanca indica el nervio peroneo superficial, la flecha blanca indica el nervio peroneo profundo y el signo más (+) señala la arteria tibial.
PL – músculo peroneo largo; ED – músculo extensor de los dedos; TA – músculo tibial anterior
Los niveles más fiables para valorar el calibre del nervio peroneo común son la fosa poplítea y la región de la cabeza/cuello del peroné. Las mediciones deben realizarse en eje corto siguiendo el borde interno del epineuro y evitando una compresión excesiva con la sonda.
En adultos sanos, el metaanálisis multicéntrico de Fisse et al. describió valores de referencia de aproximadamente 8.4 mm² a nivel de la cabeza del peroné y 7.9 mm² en la fosa poplítea. Además, como no se han observado diferencias significativas entre lados, la comparación contralateral se considera una referencia interna muy fiable.
Y aquí es donde la ecografía empieza a ponerse realmente interesante.
Kim et al.(11) demostraron que, en pacientes con neuropatía peronea confirmada electrofisiológicamente, un CSA superior a 11.7 mm² en la cabeza del peroné alcanzaba una sensibilidad del 85% y una especificidad del 90%. Pero además, una diferencia lado a lado ≥1.7 mm² elevaba la especificidad hasta un impresionante 96.7%.
Es decir, el nervio no solo cambia… también deja pistas bastante claras cuando sabes cómo medirlas.
El estudio también mostró que:
- una relación CSA cabeza del peroné/fosa poplítea >1.11 sugería patología,
- y una relación lado sintomático/asintomático >1.24 ofrecía una sensibilidad del 72.2% y una especificidad del 96.7%.
Por eso, en la práctica, no conviene quedarse únicamente con un valor absoluto. Lo ideal es combinar:
- CSA absoluto,
- diferencias contralaterales,
- y relaciones proporcionales.
Durante la exploración secuencial, también es fundamental buscar causas estructurales frecuentes de compromiso del nervio alrededor del túnel peroneo:
- quistes ganglionares o sinoviales (especialmente originados en la articulación tibiofibular proximal),
- hematomas postraumáticos,
- fibrosis cicatricial,
- o lesiones ocupantes de espacio.Estas alteraciones pueden asociarse a aumento focal del calibre nervioso, pérdida de la arquitectura fascicular, cambios de ecogenicidad o efecto masa directo sobre el nervio. Evaluar cuidadosamente la relación entre estas lesiones y el trayecto neural puede cambiar completamente el diagnóstico… y el tratamiento.
Actualmente, la ecografía se considera una técnica de primera línea muy potente para la neuropatía del peroneo común, y en los últimos años algunos estudios incluso han empezado a mostrar resultados superiores a la resonancia magnética. Por ejemplo, Oosterbos et al.demostraron en 2024 que la ecografía identificaba de forma muy fiable el aumento del CSA, los cambios de ecotextura y la relación con estructuras vecinas, mientras que la RM seguía siendo superior para detectar alteraciones intraneurales y signos de denervación muscular.
Posteriormente, Tagliero et al., en 2025, describieron una sensibilidad y especificidad muy elevadas de la ecografía para las lesiones del CPN, obteniendo incluso resultados más precisos que la resonancia.
Y aquí es donde este trabajo cobra verdadero sentido.
Porque aunque ya existían valores de referencia y criterios diagnósticos publicados, muy pocos estudios habían descrito de forma completa el recorrido del nervio desde la fosa poplítea hasta la salida del túnel peroneo mediante una exploración estructurada, secuencial y basada en landmarks anatómicos reproducibles.
Al final, explorar el nervio peroneo común se parece mucho a montar un buen puzzle: al principio ves piezas sueltas —la fosa poplítea, la cabeza del peroné, el túnel peroneo, el CSA— pero cuando empiezas a unirlas… todo cobra sentido.
Porque eso es exactamente lo que aporta un protocolo estructurado: orden. Y cuando hay orden, aparecen los detalles que antes pasaban desapercibidos.
Y tranquilo, que todavía quedan más historias debajo de la sonda.