Patología del tendón glúteo menor y ecografía

13-06-2026-Tempo Formación

En una publicación anterior nos apoyamos en la anatomía y en la ecografía “bonita”, la que sale bien cuando todo está donde debe estar. La que parece sacada directamente de un atlas.

Pero seamos sinceros… eso no es lo que vemos la mayoría de los días.

Siguiendo el artículo “Sonoanatomy and Pathology of the Gluteus Minimus Tendon” de Douglas F. Hoffman et al., hoy damos el paso lógico: dejar lo ideal y entrar en lo real. Tendones que empiezan a fallar, fibras que ya no se comportan como deberían y hallazgos ecográficos que explican por qué esa cadera duele aunque nadie se ponga de acuerdo en el diagnóstico.

En este post nos metemos de lleno en las patologías del glúteo menor, cómo se presentan y cómo reconocerlas con ecografía, sin complicarnos… y sin mirar para otro lado cuando el problema está justo delante.

¿Let’s go?

El tendón del glúteo menor rara vez da problemas en solitario. Lo más habitual es que sus alteraciones aparezcan junto a lesiones del glúteo medio, especialmente de su banda anterior. Vamos, que no suele actuar solo, sino acompañado, como esos dúos que siempre acaban metidos en problemas… tipo Joker y Harley Quinn.

Eso no significa que no pueda lesionarse de forma aislada. Puede hacerlo, y cuando ocurre, es fácil que pase desapercibido.

Uno de los puntos clave es que no toda patología del glúteo menor da síntomas. Durante una exploración ecográfica es relativamente frecuente encontrar hallazgos anormales en el lado contrario, ese que el paciente asegura que no duele nada. La resonancia lleva tiempo demostrando lo mismo: hay caderas con cambios estructurales que no generan dolor.

Y aquí empieza el verdadero reto clínico. Cuando varias estructuras de la región trocantérica están alteradas al mismo tiempo, decidir cuál es la responsable del dolor no siempre es sencillo. Glúteo menor, glúteo medio, bursas… todos parecen sospechosos.

Cuando el glúteo menor presenta una lesión avanzada, suele tener un papel importante en el dolor, sobre todo si coexiste con una rotura del glúteo medio. Por ese motivo, en pacientes con dolor intenso, persistente o con limitaciones funcionales claras, ambos tendones suelen repararse de forma conjunta. Ignorar al glúteo menor en estos casos es como arreglar solo una rueda cuando el coche tiene dos pinchadas.

Y atención al dolor anterior de cadera. Cuando no hay signos claros de patología articular ni alteraciones evidentes en las partes blandas anteriores, el glúteo menor debería estar en el radar. Puede ser el principal generador del dolor o coexistir con procesos como la artrosis de cadera.

Las alteraciones del tendón del glúteo menor no son un “todo o nada”. En realidad forman un espectro, que va desde la tendinosis hasta distintos grados de rotura, muy parecido a lo que ocurre con el manguito rotador en el hombro. Si sabes buscar uno, el otro empieza a tener mucho sentido.

En pacientes más jóvenes y activos, la tendinosis del glúteo menor suele presentarse como dolor anterolateral de cadera relacionado con la actividad. El problema es que los síntomas se solapan con facilidad con otros cuadros, y no es raro que se confunda con dolor lateral típico de cadera, con patología del flexor o incluso con dolor de origen articular. De hecho, en algunos casos el dolor anterior de cadera engaña tanto que parece claramente intraarticular… hasta que miras bien.

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Tendinosis del glúteo menor (GMIN) en una mujer activa de 47 años con dolor anterior de cadera.

A–D. Ecografías que muestran tendinosis del GMIN. Las imágenes en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B, puntas de flecha) del tendón del GMIN muestran engrosamiento hipoecoico y pérdida del patrón fibrilar normal.

Las imágenes en eje largo (C) y eje corto, SAX (D) de la cadera contralateral asintomática muestran un tendón del GMIN de aspecto normal (D, puntas de flecha).

AF: faceta anterior; LF: faceta lateral.

 

En este perfil de paciente, la tendinosis del glúteo menor suele aparecer de forma aislada, sin que el glúteo medio esté necesariamente implicado. Y aquí la ecografía vuelve a ser clave para no ir dando palos de ciego.

El hallazgo ecográfico principal es bastante claro cuando sabes qué buscar: engrosamiento del tendón con pérdida del patrón fibrilar normal. El tendón se ve más hipoecoico, menos definido, como ese jersey viejo que ya no mantiene la forma por mucho que lo estires.

Además de los cambios en el propio tendón, también pueden aparecer alteraciones óseas en la cara anterior del trocánter mayor. Lo más habitual es encontrar irregularidades corticales y cambios hipertróficos, que se aprecian mejor en la vista longitudinal. Suelen estar ahí, acompañando al proceso, aunque normalmente son menos llamativos que los cambios tendinosos de una degeneración crónica.

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Imágenes de un varón de 51 años con dolor anterolateral de cadera.

A y B. Las imágenes en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B) muestran un engrosamiento hipoecoico difuso del tendón del glúteo menor (GMIN). Nótese la presencia de calcificaciones irregulares que afectan al tendón del GMIN en la imagen en eje corto (B, puntas de flecha).

AF: faceta anterior; LF: faceta lateral.

Si alguna vez has visto un manguito rotador “tocadito” pero aún íntegro, la sensación es muy parecida. Cambia el escenario, pero el guion es el mismo.

 

En pacientes de mayor edad, las alteraciones del tendón del glúteo menor suelen formar parte de un proceso largo, progresivo y bastante poco agradecido. Aquí el espectro va desde una tendinosis degenerativa crónica hasta roturas parciales y, en algunos casos, roturas completas. Nada aparece de golpe: todo se va cocinando a fuego lento, como esas armaduras que en El Señor de los Anillos han visto demasiadas batallas y ya no brillan como antes.

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Imágenes de una mujer de 55 años con dolor anterior de cadera y ecografía que muestra tendinosis del glúteo menor (GMIN) con rotura parcial de espesor parcial en su superficie profunda, en el contexto de un tendón del glúteo medio porción anterior (AB GMED) de aspecto normal.

A. La imagen en eje largo del tendón del GMIN muestra pérdida del patrón fibrilar normal y una rotura parcial de la superficie profunda, adyacente a una hipertrofia ósea de la faceta anterior proximal (AF; flecha).

B. Imagen en eje largo de la unidad músculo-tendinosa del AB GMED con aspecto normal.

 

En este perfil, el dolor suele localizarse en la región del trocánter mayor, pero no es raro que se extienda también hacia la zona anterolateral de la cadera. Y aunque no es una regla absoluta, lo habitual es que el glúteo menor no esté solo, sino que comparta protagonismo con lesiones de la banda anterior del glúteo medio.

Ecográficamente, el patrón cambia respecto a pacientes jóvenes. Aquí las alteraciones óseas ganan peso: irregularidades corticales y cambios hipertróficos en la cara anterior del trocánter mayor, mucho más evidentes que en la tendinosis por sobrecarga típica del paciente activo. Estos cambios suelen concentrarse en la parte proximal de la cara anterior, justo por debajo de la unión miotendinosa del glúteo menor.

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Imágenes de una mujer de 57 años con dolor anterior de cadera y ecografía que revela tendinosis del glúteo menor (GMIN) con rotura parcial de espesor parcial tanto del GMIN como del tendón del glúteo medio porción anterior (AB GMED).

A y B. Las vistas en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B, puntas de flecha) del tendón del GMIN muestran un engrosamiento hipoecoico y una rotura parcial de la superficie profunda, con retracción de la unión miotendinosa (asterisco). Nótese la hipertrofia ósea del borde proximal de la faceta anterior (AF; flecha), adyacente a la rotura del GMIN.

C. Comparación contralateral mediante una imagen en eje largo (LAX) del tendón del GMIN, que muestra un tendón de aspecto normal. Se observan cambios hipertróficos óseos incipientes en la faceta anterior (flecha).

D. Imagen en eje largo del tendón del AB GMED que muestra una rotura parcial de alto grado de la superficie profunda, con retracción de la unión miotendinosa (asterisco).

LF: faceta lateral.

 

Y un detalle importante: en este tipo de tendinopatía por desgaste, el tendón no siempre se hace más grande. Puede verse más grueso… o más fino. Ambas cosas entran dentro del mismo proceso de deterioro progresivo, donde el tendón va perdiendo calidad, estructura y capacidad de carga.

La calcificación del tendón del glúteo menor es un hallazgo frecuente y puede presentarse de muchas formas. A veces aparece como múltiples calcificaciones pequeñas e irregulares, casi dispersas, y otras como una única calcificación grande y bien definida que no pasa desapercibida.

En cualquiera de sus versiones, estas calcificaciones forman parte del espectro degenerativo del tendón y ayudan a explicar por qué algunas caderas duelen más de lo que parece a simple vista.

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Imágenes de una mujer de 55 años con dolor anterolateral de cadera.

La ecografía mostró tendinosis del glúteo menor (GMIN) con rotura parcial de espesor parcial y calcificaciones difusas, en el contexto de una rotura parcial de espesor parcial del tendón del glúteo medio porción anterior (AB GMED).

A y B. Las vistas en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B, puntas de flecha) del tendón del GMIN muestran calcificaciones irregulares difusas, con pérdida del patrón fibrilar normal y una rotura parcial. Nótese en A la hipertrofia ósea en el borde proximal de la faceta anterior (AF; flecha), adyacente a la rotura de la superficie profunda del GMIN suprayacente.

C. Imagen en eje largo del tendón del AB GMED que revela una rotura parcial de la superficie profunda, adyacente a hipertrofia ósea (flecha) a lo largo del borde proximal de la faceta lateral (LF).

 

Las roturas parciales pueden aparecer de forma relativamente temprana dentro del proceso de tendinosis en este tipo de pacientes. Lo habitual es que comiencen como desgarros en la cara profunda del tendón, justo en su porción más proximal, donde se inserta en la cara anterior del trocánter mayor.

Y no es casualidad que empiecen ahí. Suelen aparecer pegadas a zonas de hueso hipertrófico, donde el tendón lleva tiempo rozando, adaptándose y perdiendo calidad. Es un poco como una cuerda que se va deshilachando siempre en el mismo punto de fricción: al final, cede.

Este tipo de lesiones pueden ser fáciles de pasar por alto si no se buscan de forma intencionada, especialmente cuando el resto del tendón aún mantiene continuidad superficial.

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Imágenes de una mujer de 85 años con dolor anterolateral de cadera.

La ecografía mostró una tendinosis del glúteo menor (GMIN), con rotura parcial de espesor parcial, en el contexto de una rotura del tendón del glúteo medio porción anterior (AB GMED).

A y B. Las vistas en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B) del tendón del GMIN muestran aumento de la hipoecogenicidad, adelgazamiento generalizado, pérdida del patrón fibrilar normal, calcificaciones (B, puntas de flecha blancas) y rotura parcial de espesor parcial (puntas de flecha negras). Nótese en A la hipertrofia ósea de la faceta anterior (AF; flechas).

C. Imagen en eje largo de una rotura del AB GMED que muestra irregularidad cortical difusa de la faceta lateral (LF) y una rotura de espesor completo retraída (asterisco).

D. Imagen en eje largo de un tendón del glúteo medio porción posterior (PB GMED) de aspecto normal, insertándose en la faceta superoposterior (SPF).

 

Por todo ello, es fundamental apoyarse en referencias óseas claras y escanear con calma y precisión la cara anterior del trocánter, tal y como hemos comentado antes. Especial atención merece la relación entre las roturas parciales de la cara profunda del tendón y las zonas de hipertrofia ósea proximal, un patrón que se repite con bastante frecuencia.

Este hallazgo encaja con un proceso mecánico muy concreto: tracción y cizallamiento del complejo músculo-tendón del glúteo menor contra la cara anterior del trocánter. Estas fuerzas se generan durante movimientos repetidos de cadera en extensión y rotación externa, situaciones en las que el tendón queda especialmente tensionado. Es el típico desgaste por fricción continua, como la cuerda que Frodo lleva colgada durante todo el viaje: no se rompe de golpe, pero cada paso deja huella.

Diferenciar una tendinosis por desgaste con rotura parcial de una rotura completa incipiente no siempre es sencillo. Por eso, en la práctica, suele ser necesario combinar cortes longitudinales y transversales para detectar pequeñas zonas de discontinuidad que delaten una rotura de espesor completo, aunque sea focal.

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Imágenes de una mujer de 74 años con dolor anterolateral difuso de cadera y debilidad.

La ecografía mostró una rotura incompleta de espesor completo del tendón del glúteo menor (GMIN) y tendinosis del glúteo medio porción anterior (AB GMED) con rotura parcial de espesor parcial.

A y B. Las vistas en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B) del tendón del GMIN muestran una rotura de espesor completo. En la imagen en eje largo (A), se observa un tendón engrosado en su inserción en la faceta anterior (AF), con una rotura retraída (asteriscos). La imagen en eje corto (B) confirma que la rotura es de espesor completo (punta de flecha).

C. Imagen en eje largo del tendón del GMIN contralateral asintomático, que muestra una rotura incompleta de espesor completo (entre asteriscos).

D. Imagen en eje largo del tendón del AB GMED, que muestra tendinosis con una rotura parcial de la superficie profunda (flechas).

GT: trocánter mayor; LF: faceta lateral.

 

Cuando la cara anterior aparece completamente “desnuda” y la unión músculo-tendinosa está retraída, no hay lugar a dudas: eso es una rotura completa, de las que no se esconden ni aunque apagues el ecógrafo.

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Imágenes de una mujer de 85 años con dolor lateral difuso de cadera y debilidad.

La ecografía muestra una rotura completa de espesor total del tendón del glúteo menor (GMIN) (A y B), en el contexto de una rotura completa de espesor total del tendón del glúteo medio porción anterior (AB GMED) (C) y tendinosis attricional del tendón del glúteo medio porción posterior (PB GMED) (D).

A y B. Las vistas en eje largo (A) y en eje corto, SAX (B) muestran una rotura completa del GMIN (puntas de flecha) con retracción. Nótese la faceta anterior desnuda (AF) tanto en las imágenes en eje largo como en eje corto, así como el vientre muscular del GMIN retraído en la imagen en eje largo (A, asterisco).

C. Imagen en eje largo de una rotura completa del AB GMED con retracción (asterisco).

D. Imagen en eje largo de un tendón del PB GMED difusamente hipoecoico y engrosado (puntas de flecha).

LF: faceta lateral; SPF: faceta superoposterior.

 

Y hasta aquí el viaje por el lado oscuro del glúteo menor. Desde cambios sutiles que solo se dejan ver si sabes dónde mirar, hasta roturas que se muestran sin pudor en la pantalla. Todo está ahí… si sabes interpretar las señales.

Pero la historia no termina en la imagen. Porque ver una lesión es solo el principio: lo realmente interesante empieza cuando decides qué hacer con ella, cómo encaja con la clínica y qué papel juega dentro del conjunto de la cadera que duele.

Eso lo dejamos para el siguiente paso.

Porque algunas puertas, cuando se abren, merecen cruzarse con calma.

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