Hematomas y ecografía

06-06-2026-Tempo Formación

Un bulto que aparece de la nada. Dolor, inflamación… y la gran pregunta: ¿qué es esto?

Muchas veces la respuesta es sencilla: un hematoma. El problema es que, en ecografía, los hematomas no siempre se comportan como esperamos.

Pueden ser traumáticos, iatrogénicos o espontáneos. Pueden verse claros, oscuros, heterogéneos, organizados… y pueden cambiar de aspecto con el paso de los días. Vamos, que son un poco como el T-1000 de Terminator: el mismo “personaje”, pero con formas distintas según el momento en que lo mires.

Interpretar bien un hematoma exige algo más que poner el transductor y mirar. Hay que entender la historia del paciente, el tiempo de evolución y saber cuándo una imagen empieza a parecerse demasiado a otra cosa… abscesos, seromas o incluso masas más serias.

En esta edicion, basado en el artículo “Soft tissue hematomas on ultrasound: a case-based review and practical guide to diagnosis” de Federica Masino et al., repasamos cómo se ven los hematomas según su origen y su fase evolutiva, qué pistas ecográficas ayudan a no equivocarse y cuándo conviene dar un paso más con otras técnicas de imagen.

Vaaamos al eco-lío

Evolución ecográfica de los hematomas a lo largo del tiempo

1. Aguda 0 - 48h

- Apariencia ecográfica: Anecoica o levemente hipoecoica; puede mostrar finos ecos internos por coágulo reciente; habitualmente compresible; márgenes mal definidos en fases muy iniciales.

- Doppler: Ausencia de flujo interno; posible hiperemia periférica leve por inflamación adyacente.

2. Subaguda temprana 3 - 7 días

- Apariencia ecográfica: Ecotextura heterogénea con sedimento ecogénico interno, septos finos y posibles niveles líquido-líquido.

- Doppler: Sin vascularización interna; puede persistir hiperemia periférica.

3. Subaguda tardía 1 - 3 semanas

- Apariencia ecográfica: Ecos internos progresivamente más complejos; formación de una cápsula fina; organización parcial del coágulo.

- Doppler: Generalmente avascular en el interior; posible flujo periférico leve.

4. Crónica >3 - 6 semanas

- Apariencia ecográfica: Márgenes bien definidos; hipoecoica o de ecogenicidad mixta con cápsula; posibles calcificaciones periféricas o septos ecogénicos.

- Doppler: Ausencia de flujo interno; fino halo vascular periférico reactivo.

 

Casos

Paciente con talasemia

Varón con antecedentes conocidos de beta-talasemia mayor, dependiente de transfusiones periódicas, que acude a consulta por tumefacción dolorosa localizada en el flanco abdominal izquierdo. El paciente refería que la inflamación había aparecido de forma progresiva en los últimos cuatro días, sin antecedente de traumatismo ni actividad física intensa. El dolor era sordo y constante, aumentaba con el movimiento y no se acompañaba de síntomas sistémicos como fiebre o malestar general.

En la exploración física se palpaba una masa dolorosa en la región abdominal inferior izquierda. No había cambios cutáneos, eritema ni aumento de temperatura local que sugirieran infección superficial o absceso. Las constantes vitales eran normales y la exploración abdominal no mostraba signos de irritación peritoneal.

Dado el contexto hematológico del paciente y la localización de los síntomas, se realizó una ecografía de la pared abdominal. El estudio mostró engrosamiento focal y ecotextura heterogénea del músculo recto abdominal izquierdo, con la presencia de múltiples pequeños focos anecoicos, hallazgos compatibles con un hematoma intramuscular.

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Ecografía del músculo recto abdominal izquierdo que demuestra un engrosamiento intramuscular (6,8 × 1,6 cm) con áreas hipoecoicas heterogéneas (A) y ausencia de flujo interno en Doppler color (CD) (B), hallazgos compatibles con un hematoma intramuscular.

La imagen comparativa (C) confirma la asimetría en relación con el lado contralateral.

 

La exploración comparativa bilateral es clave para detectar asimetrías en el grosor y la ecotextura muscular. La ausencia de señal Doppler color en el interior de la lesión es un dato fundamental que apoya el diagnóstico de hematoma frente a otras entidades como abscesos o lesiones neoplásicas.

En pacientes con talasemia, factores como la sobrecarga férrica, la disfunción hepática y las alteraciones plaquetarias aumentan el riesgo hemorrágico. Este contexto explica la aparición de hematomas espontáneos, incluso en ausencia de traumatismo o tratamiento anticoagulante.

 

Hematoma iatrogénico tras retirada de catéter

Varón de 77 años con antecedente reciente de colocación de un catéter venoso central para tratamiento intravenoso, que consulta por una tumefacción dolorosa y firme en la región anterosuperior derecha del tórax. La inflamación apareció aproximadamente 24 horas después de la retirada del catéter, que había sido insertado por vía subclavia. El paciente negaba traumatismos o actividad física intensa y refería aumento progresivo del dolor, acompañado de cierta limitación para movilizar el hombro ipsilateral.

En la exploración física se objetivó una masa firme y palpable en la región pectoral derecha, localizada en profundidad, con piel suprayacente íntegra y sin cambios de coloración. No se apreciaban signos de inflamación local como eritema o aumento de temperatura, ni datos de respuesta sistémica. El paciente estaba afebril y las constantes vitales eran normales.

Se realizó una ecografía de la pared torácica para esclarecer la etiología del hallazgo. Los hallazgos fueron altamente sugestivos de un hematoma subagudo, en concordancia con la cronología clínica (aproximadamente una semana desde el inicio). En el estudio se observaron sedimento ecogénico interno, septos finos y un nivel líquido-líquido, sin señal vascular interna en Doppler color.

No obstante, dado que no podía descartarse por completo un componente infeccioso en evolución, se recomendó seguimiento clínico y analítico, junto con control ecográfico. Una ecografía de seguimiento realizada unos días después mostró cambios evolutivos de la colección: aspecto más desorganizado, compatible con lisis y organización del coágulo, y aumento del tamaño de la lesión. Estos hallazgos confirmaban la evolución típica de un hematoma. En este contexto, el crecimiento de la lesión y la alteración de los niveles de hemoglobina fueron determinantes para realizar una TC con contraste, con el objetivo de descartar sangrado activo.

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Ecografía de la región pectoral derecha que muestra una gran colección heterogénea subfascial (flecha amarilla) e intramuscular (corchete amarillo), de 12 × 6 × 12 cm, sin vascularización interna en Doppler color (CD), compatible con un hematoma iatrogénico subagudo (A, B, C).

La ecografía de control realizada una semana después (D) demuestra mayor desorganización, bandas ecogénicas internas y persistente ausencia de señal vascular, confirmando la evolución del hematoma.

 

En lesiones profundas o voluminosas, es preferible el uso de una sonda convexa. En hematomas subagudos u organizados es habitual identificar sedimento ecogénico y áreas de lisis interna. El seguimiento ecográfico seriado es clave para valorar la evolución. La localización profunda bajo el plano fascial ayuda a diferenciarlos de colecciones superficiales como los seromas.

La relación temporal clara con la retirada del catéter y la aparición progresiva de la tumefacción hacen que un hematoma iatrogénico sea el diagnóstico más probable. El estado de anticoagulación del paciente —aunque no especificado— es un factor crucial a considerar, ya que incrementa significativamente el riesgo hemorrágico.

 

Hematoma postraumático en paciente joven

Varón de 18 años que acude a urgencias tras sufrir un accidente de tráfico. El paciente refería dolor intenso, inflamación y una importante limitación funcional en el muslo derecho. En la exploración clínica se objetivaba dolor localizado, una tumefacción firme en la cara anteromedial del muslo derecho y una laceración cutánea visible. Tanto la movilidad activa como la pasiva estaban claramente limitadas por el dolor.

Dado el mecanismo lesional y los hallazgos clínicos, se realizó una ecografía del muslo, que demostró la presencia de un hematoma intramuscular localizado en el músculo recto femoral derecho. Se llevaron a cabo controles ecográficos con un intervalo aproximado de un mes para monitorizar la evolución del hematoma postraumático.

Durante el seguimiento se observó una reducción progresiva del tamaño de la colección, junto con cambios en la ecotextura compatibles con reabsorción del hematoma. En ningún momento se detectó señal vascular significativa en el estudio con Doppler color. No obstante, el paciente refería una sensación subjetiva de disminución de fuerza en la extremidad afectada.

La ecografía comparativa con el lado contralateral reveló hipotrofia muscular y una mayor heterogeneidad ecotextural del recto femoral derecho, hallazgos compatibles con un proceso de remodelado muscular postraumático y posible atrofia por desuso.

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Ecografía del músculo recto femoral derecho que muestra una lesión hipoecoica heterogénea (1,2 × 1,6 × 2,7 cm) sin flujo interno en Doppler color (CD) (A).

Los estudios de seguimiento realizados a la primera (B) y a las cuatro semanas (C) demuestran una reducción progresiva del tamaño (de 1,2 × 1,3 × 1 cm a 1,3 × 0,5 cm) y un aumento de la ecogenicidad, hallazgos compatibles con la evolución reabsortiva de un hematoma.

Se observa edema leve del tejido subcutáneo persistente durante todo el periodo de seguimiento. La imagen comparativa (D) resalta la asimetría muscular y la ecotextura, sugestivas de un remodelado estructural en evolución.

 

En el contexto de traumatismo muscular, es fundamental explorar el músculo desde el origen hasta la inserción, tanto en planos longitudinales como transversales. Los hematomas evolucionan ecográficamente desde un aspecto hipoecoico en fases agudas hacia una mayor ecogenicidad en fases crónicas o de reabsorción. En controles tardíos, debe prestarse especial atención a signos secundarios como asimetría muscular o hipotrofia, que pueden reflejar desuso o recuperación funcional incompleta.

Los hematomas postraumáticos suelen seguir un curso evolutivo predecible si no aparecen complicaciones. La disminución progresiva de tamaño y el aumento de ecogenicidad apoyan un manejo conservador. Sin embargo, la persistencia de asimetría, alteraciones ecotexturales o déficit de fuerza puede indicar recuperación funcional retardada o fibrosis en desarrollo, lo que justifica un plan de rehabilitación individualizado y, en casos seleccionados, seguimiento ecográfico continuado.

 

Paciente con traumatismos múltiples

Paciente politraumatizado que fue sometido a una TC al ingreso. Quince días después, se solicitó una ecografía de partes blandas por la aparición progresiva de dolor, tumefacción y enrojecimiento cutáneo en la región glútea derecha.

La exploración ecográfica mostró, en el plano suprafascial de los tejidos subcutáneos glúteos derechos, una colección de contenido líquido, sin señal vascular en el estudio con Doppler color. Estos hallazgos eran compatibles con un hematoma en fase subaguda.

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Ecografía de la región glútea derecha que demuestra una gran colección subcutánea anecoica (13,6 × 4,9 × 5,9 cm), con contenido particulado interno (A, B) y ausencia de señal en Doppler color (CD) (C), hallazgos compatibles con un hematoma subagudo.

 

En lesiones superficiales extensas, especialmente en regiones anatómicamente irregulares como el glúteo, la vista panorámica es muy útil para documentar la extensión real de la lesión. Durante la exploración dinámica, el modo convexo virtual en sondas lineales permite ampliar el campo lateral en tiempo real; no obstante, la valoración detallada de márgenes y vascularización debe confirmarse siempre en modo lineal estándar. El Doppler color resulta clave para descartar un proceso infeccioso en evolución, mientras que una ecotextura sin flujo interno apoya el diagnóstico de hematoma subagudo.

En pacientes politraumatizados es frecuente que lesiones no vitales pasen desapercibidas en la evaluación inicial. En este caso, el hematoma probablemente estaba presente desde el traumatismo inicial, pero se hizo clínicamente manifiesto de forma diferida, a medida que evolucionó y aumentó la sintomatología local.

A pesar de una buena valoración ecográfica, algunos hematomas pueden engañar y parecer otra cosa. Por eso es fundamental tener claro el diagnóstico diferencial.

Los abscesos suelen mostrar colecciones complejas, bordes irregulares y hiperemia periférica en Doppler, siempre en un contexto clínico infeccioso. Los seromas, en cambio, suelen ser aneocoicos, bien delimitados y compresibles, típicos del postoperatorio.

Ojo con las masas sólidas, heterogéneas y con vascularización interna: los sarcomas de partes blandas no evolucionan como un hematoma y tienden a crecer con el tiempo. Otro gran simulador es el quiste de Baker roto, que puede disecar planos y aparecer como una colección en la pantorrilla.

También pueden confundir las fracturas del tejido adiposo y las lesiones de Morel-Lavallée, ambas postraumáticas, pero con localización y comportamiento ecográfico característicos.

 

Abceso intramuscular

Mujer de 28 años, tres días postparto tras cesárea programada, que consulta por tumefacción aguda del muslo derecho, dolor localizado y dificultad para la marcha. La paciente tenía antecedente de consumo de drogas por vía intravenosa y refería una inyección reciente en la región del muslo. Negaba fiebre o escalofríos, aunque describía aumento progresivo del dolor, enrojecimiento y sensibilidad local.

En la exploración física se objetivó una tumefacción dolorosa y eritematosa en la porción posterodistal del muslo derecho. La piel estaba tensa y caliente, sin fluctuación ni solución de continuidad. Los movimientos activos y pasivos eran dolorosos, especialmente los que implicaban al grupo isquiotibial. Los pulsos periféricos eran normales y no había datos clínicos de trombosis venosa profunda.

Ante la alta sospecha de proceso infeccioso, se realizó una ecografía musculoesquelética dirigida. El estudio mostró una lesión grande y marcadamente heterogénea en el tercio distal del músculo bíceps femoral, ocupando prácticamente todo el espesor muscular. El aspecto ecográfico era altamente sugestivo de absceso intramuscular, especialmente teniendo en cuenta el contexto de inyección intravenosa y el estado de inmunomodulación postparto.

Dado el tamaño de la lesión y el contexto clínico, fue necesaria evaluación adicional con técnicas de imagen con contraste para completar el estudio y planificar el manejo.

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Ecografía del muslo derecho que muestra una gran colección intramuscular heterogénea dentro del músculo bíceps femoral (4 × 5 × 10 cm), con componentes mixtos hipoecoicos y anecoicos (A) y ausencia de vascularización interna en Doppler color (CD) (B), hallazgos sugestivos de un absceso intramuscular.

 

Sarcoma

Mujer de 87 años que consulta por una tumefacción palpable en la cara medial de la pierna derecha. Refería que la masa había estado creciendo lentamente durante aproximadamente dos años, pero que en las últimas semanas se había vuelto dolorosa, motivo por el que decidió consultar por primera vez. Entre sus antecedentes destacaba fibrilación auricular crónica, en tratamiento con anticoagulantes.

En la exploración física se palpaba una masa firme, no móvil, localizada en la región medial de la pierna, sin cambios cutáneos asociados como eritema, ulceración o calor local.

Ante la sospecha de una lesión de partes blandas y el contexto de anticoagulación, se realizó una ecografía. El estudio mostró una masa subcutánea grande y marcadamente heterogénea, con vascularización interna aumentada en el estudio Doppler. Aunque en pacientes anticoagulados una masa dolorosa puede hacer pensar en un hematoma crónico, la heterogeneidad interna, la presencia de calcificaciones y, sobre todo, la vascularización intralesional orientaban claramente hacia una lesión neoplásica, siendo el sarcoma de partes blandas el diagnóstico más probable.

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Ecografía de la cara medial de la pierna derecha que muestra una gran masa subcutánea polilobulada (5,3 × 4,2 × 7,4 mm) con septos internos y una pequeña calcificación (A). La imagen con Doppler color (CD) demuestra vascularización tanto periférica como interna (B), hallazgos compatibles con un sarcoma de partes blandas.

 

Quiste de Baker

Varón de 87 años con antecedentes de mieloma múltiple y tratamiento anticoagulante crónico por fibrilación auricular, que consulta por aparición brusca de dolor e inflamación en la cara posterior de la pantorrilla izquierda. Los síntomas habían comenzado dos días antes, sin antecedente de traumatismo ni aumento de la actividad física. El paciente negaba fiebre, escalofríos o pérdida de peso reciente.

Dado el contexto de anticoagulación y patología oncológica, inicialmente se planteó el diagnóstico diferencial con trombosis venosa profunda y infiltración neoplásica. La trombosis fue descartada tras una ecografía Doppler venosa negativa, realizada por el servicio de cirugía vascular.

En la exploración física se objetivaba tumefacción y dolor a la palpación en la región posteromedial de la pantorrilla, con extensión hacia la fosa poplítea. La piel suprayacente estaba íntegra, sin signos inflamatorios ni cambios de coloración. No se identificaron signos de compromiso neurovascular.

Se realizó una ecografía dirigida de la pierna posterior izquierda para estudiar el origen de la clínica. El estudio mostró múltiples formaciones hipoecoicas, inhomogéneas y confluentes en el vientre medial del músculo gastrocnemio, con extensión proximal hacia la fosa poplítea, en íntima relación con la cápsula articular de la rodilla. Los hallazgos, aunque no específicos, eran altamente sugestivos de rotura de un quiste de Baker, especialmente por la disecación del líquido a lo largo de los planos intermusculares y la visualización de la comunicación con la articulación de la rodilla.

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Ecografía de la región posteromedial de la pantorrilla que demuestra una gran colección líquida hipoecoica e inhomogénea (17 × 4 × 2 cm), que se extiende proximalmente hacia la fosa poplítea (A), sin señal vascular interna en Doppler color (CD) (B).

Los hallazgos son compatibles con la rotura de un quiste de Baker, asociada a edema subcutáneo circundante.

 

Teniendo en cuenta el tratamiento anticoagulante y el antecedente oncológico, se consideraron como diagnósticos alternativos un hematoma intramuscular voluminoso o una lesión neoplásica, aunque estos resultaron menos probables en base a los hallazgos ecográficos y al patrón de distribución del líquido

Al final, la ecografía de partes blandas no va solo de identificar colecciones, sino de entender su comportamiento. Un hematoma puede ser evidente o puede disfrazarse, y ahí es donde la experiencia, el método y la correlación clínica marcan la diferencia. Igual que en Matrix, no se trata solo de ver lo que hay en la pantalla, sino de interpretar el sistema y anticipar cuándo algo no sigue las reglas.

Mirar, comparar, volver a mirar y saber cuándo pedir ayuda a otras técnicas de imagen es parte del proceso. Ese equilibrio entre confianza y prudencia es lo que convierte una exploración correcta en una buena decisión.

Nos vemos con la eco.

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