Nervios geniculados y ecografía
31-05-2026-Tempo Formación
Los nervios geniculados no son famosos, no salen en los libros grandes y desde luego no presumen de tamaño. Pero cuando la rodilla duele de verdad, ellos suelen estar detrás del telón, moviendo los hilos como auténticos Nick Fury de Marvel.
Son pequeños, difíciles de ver en ecografía y, aun así, fundamentales cuando hablamos de dolor de rodilla, artrosis o dolor persistente tras una prótesis. Por eso, antes de pinchar, bloquear o aplicar radiofrecuencia, hay una misión clara: saber encontrarlos.
En esta edición, basado en el artículo “Sonographic imaging of the genicular nerves of the knee” de Michelle Fenech et al., vamos a poner orden en su anatomía ecográfica y en los puntos clave para no ir a ciegas.
Cuando hablamos de nervios geniculados, lo primero que hay que asumir es que el naming no ayuda demasiado. Hay bastante variabilidad en cómo se describen sus orígenes y denominaciones según el autor, lo que puede dar la sensación de que cada libro habla de una rodilla distinta. Por suerte, aunque el origen sea discutido, el recorrido distal y las zonas que inervan son bastante constantes, y ahí es donde podemos agarrarnos.
Desde el punto de vista ecográfico, hay cinco nervios geniculados que pueden identificarse: el superomedial, superolateral, inferomedial, inferolateral y el geniculado recurrente peroneo. Importante no confundirlos con el ramo infrapatelar del nervio safeno, que va por libre y juega en otra liga.
Aquí viene el truco práctico: los nervios geniculados siguen a las arterias geniculadas. Y como los nervios son pequeños y discretos, las arterias se convierten en nuestros mejores aliados ecográficos. Si encuentras la arteria, el nervio suele estar cerca, aunque no siempre se deje ver a la primera. Paciencia.
El aporte arterial de la rodilla tampoco es precisamente simple. Existe una red de circulación colateral formada por varias arterias —la anastomosis geniculada— con bastante variabilidad en su origen y trayecto, muy en la línea de lo que ocurre con los nervios. Habitualmente participan seis arterias geniculadas: cinco proceden de la arteria poplítea y una nace más proximalmente de la arteria femoral, la arteria geniculada descendente.
Esta arteria geniculada descendente se divide en ramas articulares y safenas, mientras que desde la poplítea surgen las arterias geniculadas superomedial, superolateral, media, inferomedial e inferolateral. Además, la arteria tibial anterior también aporta su granito de arena a través de la arteria tibial recurrente anterior.

Arterias y nervios geniculares.
(a) La arteria genicular descendente (DGA) se origina de la arteria femoral (FA). La arteria genicular superomedial (SMGA), la arteria genicular superolateral (SLGA), la arteria genicular inferomedial (IMGA), la arteria genicular inferolateral (ILGA) y la arteria genicular media (MGA) se originan de la arteria poplítea (PA). La arteria recurrente tibial anterior se origina de la arteria tibial anterior (ATA). Las líneas rojas discontinuas indican las conexiones arteriales anastomóticas.
(b) Nervios geniculares alrededor de la rodilla (en amarillo), que incluyen el nervio genicular superolateral (SLGN), el nervio genicular superomedial (SMGN), el nervio genicular inferolateral (ILGN), el nervio genicular inferomedial (IMGN) y el nervio genicular peroneo recurrente.
MCL: ligamento colateral medial; LCL: ligamento colateral lateral.
En ecografía, los nervios periféricos normales presentan en eje corto el clásico aspecto en panal de abeja, formado por múltiples fascículos redondeados hipoecoicos, cada uno rodeado por un perineuro más ecogénico, y todo el conjunto envuelto por un epineuro externo también ecogénico. En condiciones normales, los fascículos mantienen un tamaño uniforme cuando se exploran de forma dinámica en eje corto, aunque su posición dentro del nervio puede variar a lo largo del recorrido.
A medida que se sigue un nervio desde proximal a distal, el número de fascículos disminuye progresivamente conforme el nervio se divide y emite ramas. Los hallazgos patológicos suelen ser sutiles, y por eso muchas veces resultan más evidentes durante una exploración sistemática en eje corto. Aunque los nervios son menos anisotrópicos que los tendones, cambios en la angulación del transductor pueden hacer que, en eje corto, aparezcan isoecoicos respecto al músculo o a los tendones, dificultando su identificación.
En eje largo, la ecografía permite apreciar la continuidad de los fascículos, que se visualizan como bandas lineales hipoecoicas delimitadas por márgenes ecogénicos aproximadamente paralelos. Cuando existe una alteración focal —ya sea en la forma, la ecogenicidad o la ecotextura—, el nervio puede evaluarse mediante sonopalpación, utilizando la compresión con el transductor para provocar un signo de Tinel ecográfico positivo.
En neuropatías moderadas o severas, el nervio también puede mostrar hiperemia intra- o perineural en el estudio con Doppler color.
Una arquitectura precisa, organizada y con pequeños detalles que marcan la diferencia… casi como el plano de la Estrella de la Muerte en Star Wars: si sabes leerlo bien, todo encaja; si no, el objetivo pasa desapercibido.
Nervio geniculado superomedial
El nervio geniculado superomedial es el más grande y, además, el más agradecido de encontrar. Dentro del caos variable de los nervios geniculados, este es el que suele comportarse mejor y repetir patrón.
Se origina a partir de una rama del nervio femoral, concretamente del nervio para el vasto medial, y en su trayecto distal viaja acompañado de la arteria geniculada superomedial. Como suele pasar con estos nervios pequeños, si encuentras la arteria, ya tienes medio trabajo hecho.
En el muslo distal medial, por encima del cóndilo femoral medial, el nervio discurre profundo al tendón del aductor mayor, justo antes de que este se inserte en el tubérculo aductor. Desde ahí, el nervio se dirige hacia delante, pasando profundo al músculo vasto medial y por encima del origen proximal del ligamento colateral medial.
Finalmente, continúa su trayecto en sentido anteroinferior para aportar inervación al retináculo patelar medial y a la cápsula medial de la rodilla. Un recorrido largo, bastante constante y muy lógico… de esos nervios que, cuando los sigues paso a paso, te hacen pensar: vale, ahora todo tiene sentido.

Nervio genicular superomedial (SMGN).
(a) Esquema del SMGN y de la arteria genicular superomedial asociada (SMGA), situados superiores al tubérculo del aductor del fémur, profundos al músculo vasto medial (VM) y al tendón del aductor mayor (AM), y superiores al origen proximal del ligamento colateral medial (MCL).
(b) La posición del SMGN puede apreciarse en una imagen de resonancia magnética coronal de la rodilla derecha.
(c) Posición del nervio infrapatelar del safeno (IPBSN) (línea amarilla discontinua) en relación con el SMGN; el IPBSN se sitúa más superficial que el SMGN.
(d) Imágenes ecográficas del SMGN en eje corto (S/A) y eje largo (L/A) con la rodilla en extensión. La fotografía muestra la posición del transductor para obtener la imagen en eje corto del SMGN con la rodilla extendida.
(e) Imagen ecográfica en eje corto con la rodilla en flexión; se muestra la posición del transductor.
(f) Imagen en eje largo del SMGN y la rodilla en flexión, junto con la posición del transductor correspondiente.
VM: músculo vasto medial; S/A: eje corto; L/A: eje largo.
Para visualizar el nervio geniculado superomedial, el paciente se coloca en decúbito supino, con la rodilla flexionada y la pierna en rotación externa. La identificación ecográfica es más sencilla en eje corto, situando el transductor sobre la diáfisis femoral distal, proximal al epicóndilo medial. La orientación exacta del transductor puede variar en función de la altura del paciente y del grado de flexión de la rodilla, así que aquí conviene ajustar sin prisas.
El Doppler color es el gran aliado en este punto. Permite identificar la arteria geniculada superomedial, localizada profunda al músculo vasto medial y justo sobre la cortical ósea del fémur distal. El nervio geniculado superomedial se sitúa pegado a la arteria, casi como si viajara con ella para no perderse, un poco al estilo de Sam siguiendo a Frodo en cada paso del camino. Una vez localizadas ambas estructuras en eje corto, basta con rotar el transductor 90° para obtener el eje largo del nervio.
En este punto es clave no confundirlo con el ramo infrapatelar del nervio safeno, ya que ambos participan en la sensibilidad de la región medial de la rodilla y son objetivos habituales en procedimientos intervencionistas para el dolor crónico. La diferencia está en los detalles: el ramo infrapatelar no mantiene una relación tan estrecha con la arteria geniculada superomedial y suele acompañar el trayecto de la arteria geniculada descendente.
Además, el nervio geniculado superomedial discurre en un plano más profundo, mientras que el ramo infrapatelar sigue un recorrido superficial, atravesando la porción proximal del ligamento colateral medial dentro del tejido subcutáneo. Su orientación puede variar mucho según la posición de la rodilla; de hecho, con la rodilla extendida puede disponerse casi perpendicular al platillo tibial y, en flexión máxima, volverse casi paralelo.

Imágenes en eje corto y eje largo del nervio infrapatelar del safeno (IPBSN).
(a) Imagen ecográfica en eje corto del IPBSN proximal (flechas blancas), que discurre desde una posición profunda en el canal del aductor hacia una posición superficial, entre los músculos vasto medial (VM) y sartorio, en el muslo distal. Se muestra la posición del transductor correspondiente con la rodilla flexionada 45°.
(b) Imagen ecográfica en eje largo del IPBSN distal (flechas blancas) en el tejido subcutáneo, superficial al aspecto proximal del ligamento colateral medial (MCL) de la rodilla. En la fotografía se muestra la posición del transductor con la rodilla en flexión. El diámetro del IPBSN fue de 0,6 mm.
Ant: anterior; Post: posterior.
Nervio geniculado superolateral
El nervio geniculado superolateral tiene un origen algo más rebelde que su homólogo medial. Lo más habitual es que proceda del nervio para el vasto lateral, una rama del nervio femoral, aunque en estudios cadavéricos también se ha descrito su origen a partir del nervio ciático. Vamos, que no siempre sigue el mismo guion y conviene no dar nada por sentado.
En su trayecto distal, el nervio acompaña a la arteria geniculada superolateral, pasando profundo al tendón distal del bíceps femoral. Más adelante y algo más anterior, puede localizarse entre el músculo vasto lateral y el cóndilo femoral lateral, un espacio que, cuando lo reconoces bien, se vuelve bastante predecible.
Funcionalmente, el nervio geniculado superolateral aporta sensibilidad a la porción superolateral de la cápsula tibiofemoral, lo que lo convierte en una diana relevante en el abordaje del dolor lateral de rodilla.
Para su identificación ecográfica, el transductor se coloca siguiendo el eje largo del muslo distal lateral para obtener una imagen en eje corto del nervio. Tanto la arteria como el nervio pueden localizarse justo por debajo del borde profundo de la unión miotendinosa del vasto lateral, apoyados sobre la cortical del fémur distal lateral. Una vez identificados en eje corto, basta con rotar el transductor 90° para obtener la imagen en eje largo de ambas estructuras.
Aquí hay una advertencia importante: cuando se localiza el nervio geniculado superolateral con intención de realizar bloqueos o radiofrecuencia ecoguiada, es fundamental asegurarse de que el nervio peroneo común no se encuentra en la trayectoria de la aguja ni dentro de la zona de tratamiento. Un bloqueo no intencionado puede provocar déficits motores importantes, incluido el temido pie caído. En este punto, la anatomía no perdona errores y mirar dos veces siempre es mejor que lamentarlo después.

Nervio genicular superolateral (SLGN).
(a) Esquema de la localización del SLGN (en amarillo) sobre el fémur distal lateral, profundo al bíceps femoral y al tracto iliotibial (ITT), y superior al origen del ligamento colateral lateral (LCL). La arteria genicular superolateral (SLGA) se origina de la arteria poplítea (en naranja).
(b) Imagen de resonancia magnética (RM) coronal que demuestra la posición del SLGN (flecha amarilla).
(c) Imagen ecográfica en eje corto (S/A) del SLGN (flechas amarillas) con la rodilla en extensión. Se muestra la posición del transductor en la fotografía insertada.
(d) Imagen ecográfica en eje largo (L/A) del SLGN (flechas amarillas) apoyado sobre la cortical ósea del fémur distal lateral, obtenida con un transductor de huella amplia.
(e) Imagen en eje corto del SLGN (flecha amarilla) con la rodilla flexionada 45°; se muestra la posición del transductor en la fotografía.
(f) Imagen en eje largo del SLGN. Se muestra la posición del transductor en la fotografía.
El SLGN está delimitado por flechas amarillas y la SLGA por flechas blancas discontinuas.
S/A: eje corto; L/A: eje largo.
Nervio geniculado inferomedial
El nervio geniculado inferomedial es probablemente uno de los que más quebraderos de cabeza da cuando se intenta seguirle la pista. Su origen no es único ni universalmente aceptado: puede proceder de la rama articular posterior del nervio ciático, del nervio tibial o incluso de la rama anterior del nervio obturador. Vamos, que cambia de procedencia según a quién le preguntes… como un personaje con múltiples pasados alternativos.
En su trayecto distal, el nervio se sitúa muy próximo a la arteria geniculada inferomedial, justo por debajo del platillo tibial medial y por encima de la inserción tibial del ligamento colateral medial. Desde ahí, discurre profundo al ligamento colateral medial, pero superficial a la tibia medial, para aportar inervación a la cápsula articular medial, anterior e inferior de la rodilla. Si te imaginas el recorrido, es bastante lógico… una vez lo has visto un par de veces.
Más anteriormente, algunas ramas distales del nervio geniculado inferomedial pueden identificarse tanto profundas como superficiales al complejo de la pata de ganso, avanzando hacia la región infrapatelar. Esta zona está inervada tanto por el propio nervio geniculado inferomedial como por el ramo infrapatelar del nervio safeno, aunque este último discurre en un plano mucho más superficial, dentro del tejido subcutáneo. Saber quién va por dónde es clave para no confundir objetivos.
Este nervio tiene además un protagonismo especial en el quirófano… y no siempre para bien. Es altamente susceptible a lesiones iatrogénicas, tanto en cirugía abierta como artroscópica. Procedimientos como la artroplastia total de rodilla, el clavado tibial o la reconstrucción del ligamento cruzado anterior con injerto hueso-tendón-hueso en la tibia medial pueden afectarlo con relativa facilidad. En este punto, el nervio juega el papel del daño colateral no deseado, como esos personajes secundarios que caen en la batalla sin haberlo pedido.
Desde el punto de vista ecográfico, el nervio geniculado inferomedial se visualiza mejor en eje corto. Para ello, el transductor se coloca siguiendo el eje largo de la tibia medial proximal, justo proximal a la inserción distal del ligamento colateral medial. En esta localización, el nervio suele identificarse con bastante claridad profundo al ligamento colateral medial, apoyado sobre la tibia medial proximal y adyacente a la arteria geniculada inferomedial, que vuelve a servirnos como referencia salvavidas.

Anatomía e imagen del nervio genicular inferomedial (IMGN).
(a) Esquema de la localización del IMGN, situado profundo al ligamento colateral medial (MCL) distal de la rodilla.
(b) Imagen de resonancia magnética coronal de una rodilla izquierda. La flecha amarilla indica la posición del IMGN.
(c) Imagen ecográfica en eje corto (S/A) del IMGN (flecha amarilla), localizado profundo al MCL distal.
(d) Imagen ecográfica en eje largo (L/A) del IMGN, adyacente a la arteria genicular inferomedial (IMGA), demostrada mediante Doppler color. La posición del transductor correspondiente se muestra en (c) y (d).
(e) Imagen en eje largo del IMGN distal, profunda al complejo de la pata de ganso.
(f) Imagen en eje corto del IMGN distal, adyacente a la IMGA. El diámetro del IMGN se mide en 0,8 mm.
S/A: eje corto; L/A: eje largo.
Nervio geniculado inferolateral
El nervio geniculado inferolateral suele ser más agradecido en cuanto a su origen: lo más habitual es que proceda del nervio peroneo común, y se encarga de la inervación sensitiva de la porción anterolateral de la articulación tibiofemoral y de la articulación tibiofibular proximal. Una zona pequeña, pero con mucha relevancia clínica cuando el dolor se instala en el compartimento lateral de la rodilla.
En su trayecto, el nervio discurre muy próximo a la arteria geniculada inferolateral y, a nivel de la rodilla lateral, se localiza profundo al ligamento colateral lateral, por encima de la cabeza del peroné y pegado al periostio de la tibia lateral. Esta relación tan íntima con el hueso es una de sus señas de identidad y lo que permite diferenciarlo de otras estructuras nerviosas vecinas. Aquí es fácil liarse si no se tiene claro el plano, un poco como en Batman: todos van de negro, pero solo uno es el que realmente importa en esa escena.
Es importante no confundirlo ni con el nervio peroneo común ni con el nervio geniculado recurrente peroneo, ya que ninguno de ellos mantiene esa relación tan cercana con el periostio tibial lateral justo por encima de la cabeza del peroné. Ese detalle anatómico marca la diferencia.
Para localizarlo ecográficamente en eje corto, el transductor se coloca siguiendo el eje largo del ligamento colateral lateral, en un plano coronal sobre la cara lateral de la rodilla, por encima de la cabeza del peroné. El Doppler color vuelve a ser de gran ayuda para identificar la arteria geniculada inferolateral, que aparece en eje corto apoyada sobre la tibia lateral y sirve como faro para encontrar el nervio.
Una vez identificadas ambas estructuras, basta con rotar el transductor 90° para obtener una imagen en eje largo, donde se visualizan juntos la arteria y el nervio siguiendo su trayecto lateral.

Nervio genicular inferolateral (ILGN).
(a) Esquema que demuestra el ILGN y la arteria genicular inferolateral (ILGA) adyacente, situados sobre la tibia proximal lateral, profundos al ligamento colateral lateral (LCL) de la rodilla y superiores a la cabeza del peroné.
(b) Imagen de resonancia magnética coronal que demuestra la posición del ILGN (flecha amarilla).
(c) Imagen ecográfica en eje corto (S/A) del ILGN (flecha amarilla), localizado profundo al LCL, con la posición del transductor correspondiente mostrada en la fotografía insertada.
(d) Imagen ecográfica en eje largo (L/A) del ILGN (flechas amarillas) y de la ILGA asociada, demostrada mediante Doppler color. Se muestra la posición del transductor correspondiente.
TIB: tibia; FIB: peroné;
S/A: eje corto; L/A: eje largo.
El nervio geniculado recurrente peroneo (RPGN) es, sin duda, el más peculiar del grupo. Su origen no es único: puede nacer del nervio peroneo común, justo antes o en el punto donde este se divide en peroneo superficial y profundo, o hacerlo directamente del peroneo profundo proximal. Distintas puertas de entrada para un mismo personaje.
Lo interesante viene después. A la altura del cuello del peroné, el RPGN cambia las reglas del juego y asciende en sentido proximal, algo que explica perfectamente su nombre. En anatomía, “recurrente” significa exactamente eso: una estructura que da la vuelta y recorre el camino contrario al habitual. Un giro de guion digno de Star Wars, cuando el personaje que parecía secundario vuelve a escena y resulta clave.
En su trayecto ascendente, el RPGN viaja acompañado de la arteria tibial anterior recurrente, una rama ascendente que nace de la arteria tibial anterior proximal. Ambos discurren juntos a lo largo de la cara anterolateral de la tibia, más distales que el nervio geniculado inferolateral, y lo hacen profundos al músculo tibial anterior. Desde ahí, ascienden en dirección superolateral hacia la región distal del tendón rotuliano.
Funcionalmente, el RPGN aporta inervación a la porción inferolateral y anterior de la cápsula articular de la rodilla, completando así el mapa sensitivo de esta región.
Para localizarlo ecográficamente en eje corto, el transductor se coloca en orientación transversal sobre la tibia proximal anterolateral, proximal a la membrana interósea pero distal a la sindesmosis tibiofibular proximal. El primer paso práctico es identificar con Doppler color la arteria tibial anterior recurrente, que se visualiza profunda al tibial anterior y justo por delante del periostio de la tibia anterior. Una vez localizada la arteria, el nervio suele aparecer muy cerca, siguiendo el mismo trayecto.
La visualización en eje largo se consigue alineando el transductor con el eje longitudinal de la tibia, permitiendo seguir el recorrido ascendente del nervio y confirmar que, efectivamente, este geniculado va a contracorriente.

Nervio genicular peroneo recurrente (RPGN).
(a) Esquema que demuestra la posición relativa del RPGN y de la arteria tibial anterior recurrente (RATA) asociada, rama de la arteria tibial anterior (ATA).
(b) Anatomía de superficie del RPGN y del nervio peroneo común (CPN).
(c) La imagen ecográfica en eje corto (S/A) muestra el RPGN (flecha amarilla), situado profundo al músculo tibial anterior (TA) y sobre la diáfisis anterior de la tibia (TIB). Una fotografía muestra la posición correspondiente del transductor. La imagen en eje largo del RPGN (flecha amarilla) y de la RATA, profunda al músculo TA y sobre la tibia, se obtiene colocando el transductor a lo largo del eje longitudinal de la tibia proximal anterolateral (fotografía).
(d) Imagen ecográfica en eje corto del RPGN. La fotografía muestra la posición del transductor.
(e) Imagen en eje largo del RPGN y la RATA. La fotografía muestra la posición del transductor.
TIB: tibia; S/A: eje corto.
Si algo nos llevamos de todo esto es que los nervios geniculados dejan de ser un misterio cuando se miran con método. Da igual que su origen cambie según el libro: alrededor de la rodilla suelen estar donde esperamos, y cuando sabes seguir las referencias anatómicas, empiezan a aparecer.
Aquí cerramos este artículo.
Pero no la conversación.
Nos vemos en la próxima publicación.