Dolor en la cadera y ecografía - Parte 4
21-05-2026-Tempo Formación
Si después de tres entregas has seguido aguantando hasta llegar hasta aquí, lo tenemos claro…: te gusta la ecografía.
En esta cuarta entrega seguimos guiándonos por el artículo “Beyond the hernia in groin ultrasound” de Karthik M. Vasudeva et al., y damos un paso más hacia zonas profundas. Hoy el foco está puesto en la articulación de la cadera y la bursa iliopsoas, dos grandes protagonistas cuando el dolor es anterior, mal localizado y desesperantemente persistente.
Y justo por eso esta parte es clave: porque entender bien estas estructuras puede ser el punto final de una búsqueda larga… o el principio de un diagnóstico bien hecho.
Así que prepárate.
Patología de la cadera
Las patologías de la articulación de la cadera pueden ser una causa clara de dolor inguinal, y su correcta valoración ecográfica exige una técnica sólida y bien ejecutada. Dependiendo de la complexión del paciente, se puede utilizar una sonda lineal o convexa, teniendo en cuenta que las frecuencias varían según el fabricante.
El transductor se coloca siguiendo el eje largo del cuello femoral, de modo que la cabeza y el cuello del fémur se identifiquen en una orientación sagital oblicua. Una colocación incorrecta puede generar artefactos por anisotropía, simulando la presencia de derrame articular. Por este motivo, todos los hallazgos deben documentarse siempre en dos planos perpendiculares, y es recomendable explorar la cadera contralateral para comparación.
Durante la exploración se evalúa la presencia de derrame articular, engrosamiento sinovial y alteraciones del labrum. El derrame aparece como una distensión anecoica del receso anterior, pudiendo contener cuerpos libres ecogénicos. Cuando el contenido es hipoecoico, debe considerarse la posibilidad de hipertrofia sinovial, que puede estar relacionada con artritis inflamatoria o artritis séptica. En estos casos, la falta de compresibilidad y la ausencia de flujo interno en Doppler color o power orientan a hipertrofia sinovial frente a un simple derrame.
El labrum anterosuperior puede evaluarse con facilidad mediante ecografía. Su aspecto normal es triangular e hiperecogénico. Las roturas se manifiestan como una hendidura, con o sin la presencia de un quiste paralabral anecoico. Los osteofitos, por su parte, suelen asociarse a degeneración labral y se observan como irregularidades en el contorno óseo en los márgenes articulares.
La ecografía también resulta útil en pacientes con artroplastia de cadera, permitiendo detectar derrames, colecciones o trayectos fistulosos.
Una articulación profunda, compleja y con muchos detalles sutiles… casi como Wakanda: si no sabes exactamente dónde mirar, te pierdes la mitad de lo importante.

Degeneración de cadera con osteofitos y quiste paralabral (a y b).
Se observa una distensión anecoica del receso anterior (flecha blanca larga continua en a), junto con osteofitos (flecha blanca pequeña continua en a) y un quiste paralabral (flecha blanca pequeña en b) en la articulación de la cadera.
(c) La RM correspondiente de la articulación de la cadera ilustra el quiste paralabral (flecha blanca).
Bursa iliopsoas
La bursa iliopsoas se localiza entre el músculo iliopsoas y la articulación de la cadera, y en muchos casos se comunica directamente con la articulación. Cuando esta bursa se distiende, ya sea por líquido sinovial o por hipertrofia sinovial, puede convertirse en una fuente clara de síntomas inguinales. De esas que duelen “por dentro” y cuesta explicar con el dedo.
La bursitis iliopsoas suele aparecer asociada a otras patologías de la cadera, aunque también puede presentarse de forma aislada, haciendo su propia guerra. Puede relacionarse con enfermedades reumatológicas, trastornos metabólicos como la gota, infecciones o lesiones por sobreuso. Vamos, que no discrimina mucho.
En algunos casos se asocia además una tendinopatía del iliopsoas. El tendón puede mantener un contorno normal o aparecer engrosado, sin grandes artificios ecográficos, pero con mucha capacidad para molestar.
El tratamiento suele ser agradecido: una infiltración percutánea con corticoide, combinada con fisioterapia, acostumbra a dar muy buenos resultados. Porque a veces no hace falta reinventar nada… solo acertar con el sitio exacto.

Bursa del iliopsoas:
(a) y (b) Las imágenes ecográficas en modo B muestran distensión de la bursa del iliopsoas derecha.
(c) La imagen RM muestra la estructura distendida rellena de líquido (flecha blanca) situada entre el tendón del iliopsoas y la articulación de la cadera, hallazgo compatible con bursitis del iliopsoas.
Sabemos que hay muchas más patologías que podrían entrar en juego cuando hablamos de dolor inguinal y de cadera. Pero también es verdad que no hace tanto compartimos una serie completa de emails dedicados a la normalidad y la patología de los cuatro compartimentos de la cadera, apoyándonos en el artículo High-resolution ultrasound in the evaluation of the adult hip. Así que, por ahí, el terreno ya lo tenemos bastante bien pisado. Si quieres ver el artículo puedes hacerlo pinchando aquí
Eso significa que estamos muy cerca del final de esta serie. Solo nos queda una última parada: las patologías en la fosa ilíaca. Una región que parece tranquila… hasta que deja de serlo, y entonces se convierte en la típica zona que nadie quiere ignorar demasiado tiempo.
Así que, si has llegado hasta aquí, aguanta un poco más.
Como diría cualquier fan de El Señor de los Anillos:
ya hemos pasado Mordor, ahora no nos vamos a rendir a las puertas del final.