Tendón aductor mayor y ecografía

21-03-2026-

El clásico dolor en la parte alta del muslo, justo en la zona del isquion, suele hacernos pensar en los isquiotibiales, ¿verdad? Pero... ¿y si te dijéramos que no siempre son los culpables?

En este artículo de Ryan C. Kruse, MD, titulado “Sonographic Appearance of the Ischiocondylar Origin of the Adductor Magnus”, se aborda uno de esos sospechosos habituales que casi nunca se menciona, pero que puede ser el verdadero origen del problema: el tendón del aductor mayor en su origen isquiocondíleo (AM-IO).

Esta estructura puede imitar lesiones del tendón conjunto de los isquios, tanto en casos agudos como crónicos. Si no la tienes en el radar, el diagnóstico se puede ir tan desviado como un penalti de Inglaterra en cuartos de final.

Por eso, este artículo repasa la anatomía del AM-IO, describe su aspecto ecográfico y, lo más útil: ofrece una técnica de escaneo estructurada para identificarlo sin perderte en la zona.

Si alguna vez te han llegado pacientes con dolor “típico” de isquios... pero algo no cuadraba, esta publicación es para ti.

El aductor mayor (AM) no es solo “ese músculo grande que está por ahí detrás en el muslo”. Es una estructura potente, con personalidad propia, y que merece más protagonismo del que solemos darle. Se origina en la pelvis y recorre la parte posteromedial del muslo, pero lo interesante es que tiene dos orígenes tendinosos distintos: uno pubofemoral (más conocido), y otro… que suele pasar bajo el radar: el origen isquiocondíleo (AM-IO).

Este AM-IO es, de hecho, un extensor primario de cadera y comparte vecindario con los tendones proximales de los isquios. Se inserta justo por debajo y hacia medial del tendón conjunto y del semimembranoso, y tiene unas dimensiones que no están nada mal: unos 7 mm de ancho y 13 mm de largo, según estudios cadavéricos.

Isquio 1.png

Preparación cadavérica de la cadera posterior que demuestra la inserción del tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor (flecha) en la tuberosidad isquiática, situada inferomedialmente con respecto a las inserciones en la tuberosidad isquiática de los tendones proximales de los isquiotibiales (los cuales se encuentran seccionados distalmente y retraídos proximal y lateralmente para permitir la visualización del tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor).

El nervio ciático (SN) se visualiza solo de forma parcial, ya que la imagen se obtiene desde una perspectiva medial.

ST: semitendinoso; BF: bíceps femoral; SM: semimembranoso; QF: cuadrado femoral;

GM: cara profunda reflejada del músculo glúteo mayor;

IT: tuberosidad isquiática; MED: medial; PROX: proximal.

 

Muchos lo consideran el “cuarto isquiotibial”, no solo por su función, sino por lo fácil que es confundir su lesión con una tendinopatía proximal de isquios. Y aquí es donde empieza el lío: si lo pasás por alto en la eco, el diagnóstico se te puede escapar como un Stormtrooper fallando un tiro a quemarropa.

Cuando se visualiza directamente (tras retirar el glúteo mayor, claro), su origen en el isquion es claramente inferomedial respecto al de los isquios. Y si lo comparás con el origen pubofemoral en abanico, el AM-IO tiene una orientación más vertical y forma ovalada, lo que sugiere que trabaja de forma muy parecida al resto del grupo isquiotibial.

Isquio 2.png

Preparación cadavérica de la cadera posterior que demuestra la orientación más vertical y lineal del tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor (flecha cerrada), en comparación con la orientación más oblicua y en abanico del origen pubofemoral del aductor mayor. Los tendones isquiotibiales y el nervio ciático (flecha abierta) se encuentran reflejados proximalmente, lo que permite visualizar la cara profunda de los tendones proximales.

AM: músculo aductor mayor;

PF: origen pubofemoral del aductor mayor;

ST: semitendinoso; SM: semimembranoso; BF: bíceps femoral;

GM: glúteo mayor; QF: cuadrado femoral;

IT: tuberosidad isquiática; MED: medial; PROX: proximal.

 

Imágenes ecográficas

Isquio 3.png

A. Posición anatómica axial del transductor ecográfico para obtener la imagen del “triángulo hiperecogénico” formado por el tendón conjunto, el tendón del semimembranoso y el nervio ciático.

B. Imagen ecográfica en corte transversal del “triángulo hiperecogénico”.

C. Preparación cadavérica que muestra la posición del transductor para la visualización del “triángulo hiperecogénico”.

AM: músculo aductor mayor; BF: músculo bíceps femoral; ST: músculo semitendinoso;

MED: medial; PROX: proximal;

puntas de flecha blancas: tendón conjunto;

flecha abierta: tendón del semimembranoso;

flecha cerrada: tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor;

puntas de flecha amarillas: nervio ciático;

rectángulo: posición del transductor.

Isquio 4.png

A. Posición anatómica axial del transductor ecográfico, situada medial al “triángulo hiperecogénico”, para la visualización del tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor.

B. Imagen ecográfica en corte transversal del tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor (puntas de flecha blancas).

C. Preparación cadavérica que muestra la posición del transductor para la visualización del tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor.

AM: músculo aductor mayor;

BF: músculo bíceps femoral (cabeza larga);

ST: músculo semitendinoso;

GM: músculo glúteo mayor;

MED: medial; PROX: proximal;

rectángulo blanco: posición del transductor;

flechas abiertas: tendón del semimembranoso.

Isquio 5.png

A. Posición anatómica del transductor ecográfico para la visualización en eje corto del tendón proximal del aductor mayor.

B. Imagen ecográfica en corte transversal del tendón proximal del aductor mayor (puntas de flecha). El músculo semitendinoso (STm) se sitúa superficial al tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor.

C. Preparación cadavérica que muestra la posición del transductor para la obtención de la imagen del tendón proximal del aductor mayor en eje corto.

IT: tuberosidad isquiática;

GM: músculo glúteo mayor;

MED: medial; PROX: proximal;

rectángulo: posición del transductor.

Isquio 6.png

A. Posición anatómica del transductor ecográfico para la visualización en eje largo del tendón de origen isquiocondíleo proximal del aductor mayor.

B. Imagen ecográfica en vista longitudinal del tendón de origen isquiocondíleo proximal del aductor mayor (puntas de flecha). El aspecto medial del músculo semitendinoso (STm) se sitúa superficial al tendón de origen isquiocondíleo del aductor mayor.

C. Preparación cadavérica que muestra la posición del transductor para obtener la imagen en eje largo del tendón de origen isquiocondíleo proximal del aductor mayor.

IT: tuberosidad isquiática;

MED: medial; PROX: proximal;

rectángulo: posición del transductor.

Isquio 7.png

A. Imagen ecográfica en corte transversal de los orígenes proximales de los tendones isquiotibiales a nivel de la tuberosidad isquiática.

B. Imagen ecográfica en corte transversal del tendón de origen isquiocondíleo proximal del aductor mayor (puntas de flecha blancas), que demuestra su faceta de inserción en la tuberosidad isquiática (IT).

CJ: tendón conjunto;

SM: tendón del semimembranoso;

GM: músculo glúteo mayor;

STm: músculo semitendinoso;

MED: medial;

puntas de flecha amarillas: nervio ciático.

 

En este artículo, los autores describen por primera vez cómo evaluar ecográficamente el tendón del AM-IO, detallando su aspecto en imagen y la mejor forma de localizarlo paso a paso. Hasta ahora, lo que sabíamos sobre él venía casi exclusivamente de la resonancia magnética (MRI), pero como bien sabemos, la eco tiene lo suyo... y si sabes lo que estás buscando, puede darte mucha más precisión clínica en tiempo real.

Por ejemplo, Broski et al habían documentado distintas morfologías del AM-IO en RM (ovalado, lenticular, redondo…), y hasta mencionaban que en un 11 % de los casos el tendón ni siquiera se veía bien. Lo mismo ocurre en otros estudios, donde se menciona de pasada, sin un protocolo de escaneo claro ni práctico.

¿El problema? Que su proximidad con los tendones isquiotibiales complica las cosas: se confunden, se solapan y pueden llevarte a diagnósticos equivocados, especialmente en lesiones traumáticas. Este estudio demuestra que, con el abordaje ecográfico adecuado, el AM-IO se puede identificar de forma fiable como una estructura separada y bien definida.

Esto no es un detalle menor. En casos de lesiones proximales de isquios, diferenciar entre avulsiones completas e incompletas es clave. Pero más aún: en una avulsión completa, el AM-IO puede parecer —fácilmente— un semimembranoso intacto si no sabés lo que estás viendo. Como si Loki se disfrazara de Thor: parece, pero no es.

En una revisión de 17 casos de avulsión completa, el AM-IO estaba parcialmente roto en 3, completamente en 1 y solo intacto en 13. Ignorarlo en la evaluación puede llevar a errores diagnósticos, tratamientos inadecuados... y complicaciones que podrían haberse evitado.

Por eso, los autores proponen incluir el AM-IO de forma sistemática en cualquier protocolo de escaneo del muslo posterior. Y sinceramente, después de leer esto, es difícil no estar de acuerdo.

Entradas recientes

Tendón aductor mayor y ecografía

Puntos gatillo músculos interóseos - Ecografía

Bursa retrocalcánea y ecografía

Patología de hombro y ecografía

Diagnóstico diferencial del codo y ecografía - Parte II