Patología compartimento posterior de la cadera
30-08-2025-Tempo Formación
Si la exploración ecográfica del compartimento posterior ya es un terreno para valientes, entender sus patologías más comunes es adentrarse en las zonas oscuras del mapa… donde aparecen los dragones. En esta segunda parte del blog, nos enfrentamos cara a cara con dos enemigos habituales pero traicioneros: las lesiones proximales de los isquiotibiales y el impingement isquiofemoral.
Ambas entidades comparten una característica peligrosa: pueden pasar desapercibidas si no sabes exactamente qué buscar. Y como decía el mismísimo Bruce Wayne: "Las cosas que nos asustan nos dicen lo que debemos hacer".
Acompáñame en esta segunda entrega del compartimento posterior de la caderadonde desmenuzamos, con detalle ecográfico y clínico, las patologías mas comunes, según el artículo "High-resolution ultrasound in the evaluation of the adult hip" de Linda Probyn et al.
Lesiones proximales de los isquiotibiales
Las alteraciones en los tendones proximales de los isquiotibiales son una de las causas más frecuentes de dolor en la región posterior de la cadera, especialmente en deportistas o en personas que pasan largos periodos sentados. Estas patologías abarcan un espectro que incluye desde tendinosis hasta roturas parciales o completas del tendón.
La tendinosis se manifiesta ecográficamente por una disminución de la ecogenicidad y un engrosamiento del tendón. En ocasiones, pueden observarse áreas hiperecogénicas moteadas dentro del tendón, lo cual sugiere una posible tendinopatía calcificante. Cuando estas calcificaciones se localizan directamente en el origen del tendón sobre la tuberosidad isquiática, pueden resultar indistinguibles de una entesopatía.
Una rotura parcial se evidencia por una irregularidad y discontinuidad parcial de las fibras tendinosas, pudiendo observarse zonas focales hipoecoicas o anecoicas entre ellas. En casos donde hay una tendinosis avanzada, las roturas pequeñas pueden pasar desapercibidas, lo que subraya la importancia de una evaluación meticulosa.
En cambio, una rotura completa se presenta con una discontinuidad total del espesor tendinoso, acompañada de un hematoma o colección líquida en el espacio de separación. A diferencia de las roturas parciales, aquí es frecuente observar una separación evidente o retracción de las fibras tendinosas desgarradas, lo que facilita su valoración.
Rotura completa del tendón de los isquiotibiales en un futbolista de 55 años que sintió un “chasquido” tras una patada.
La imagen ecográfica muestra una rotura compleja de los isquiotibiales proximales, con retracción distal de las fibras tendinosas desgarradas hasta el nivel del muslo proximal (cabezas de flecha).
IT – tuberosidad isquiática.
La imagen sagital de RM ponderada en PD con supresión grasa confirma la rotura (cabezas de flecha).
Además, no debemos olvidar la posible participación de la bursa isquioglútea, que se localiza entre la tuberosidad isquiática y el músculo glúteo mayor. Esta bursa puede encontrarse distendida e inflamada en presencia de patología tendinosa proximal, y también se ha descrito su irritación tras actividad física intensa o periodos prolongados en sedestación.
Bursitis isquioglútea en una mujer de 52 años con dolor persistente al estar sentada.
La imagen ecográfica en eje corto (A) y la imagen sagital de TC (B) muestran una colección líquida (cabezas de flecha) superficial a la tuberosidad isquiática (IT), compatible con líquido en la bursa isquioglútea.
Este tipo de lesión es habitual en deportes como sprint, fútbol o crossfit, donde los isquios trabajan a máxima potencia. Y como diría Steve Jobs: “la calidad es más importante que la cantidad”... lo mismo aplica al reclutamiento muscular: cuando los isquios fallan, se nota.
Impingement isquiofemoral
El impingement isquiofemoral es una causa poco diagnosticada pero cada vez más reconocida de dolor en la región posterior de la cadera. Se produce por una disminución del espacio entre la tuberosidad isquiática y el trocánter menor, lo cual genera compresión del músculo cuadrado femoral y estructuras adyacentes.
En condiciones normales, con la cadera en aducción, rotación externa y extensión, este espacio mide aproximadamente 2 cm. Cuando se estrecha, pueden aparecer síntomas como dolor profundo, irradiado o asociado a ciertas posturas prolongadas.
La evaluación ecográfica del espacio isquiofemoral puede realizarse de forma dinámica, lo que representa una ventaja importante frente a otras técnicas. Durante la exploración, se puede observar el espacio mientras se realiza aducción, abducción y rotaciones interna y externa de la cadera, evaluando la respuesta del músculo cuadrado femoral y del nervio ciático.
Una señal ecográfica positiva de impingement incluye una apariencia “eruptiva” o abombada del músculo cuadrado femoral, como si estuviera siendo empujado hacia afuera. Otro hallazgo característico es la reproducción de los síntomas del paciente al mover la cadera desde la rotación interna hacia la rotación externa durante la exploración.
Es importante señalar que el artículo original no incluye imágenes ecográficas de esta patología, aunque sí menciona signos clave observables con ecografía.
Con esto cerramos nuestro recorrido por el compartimento posterior de la cadera, un territorio donde la ecografía demuestra todo su potencial diagnóstico. Hemos explorado las dos patologías más relevantes —las lesiones proximales de los isquiotibiales y el impingement isquiofemoral—, ambas con implicaciones clínicas importantes y, en muchos casos, subestimadas en la práctica diaria.
Sin embargo, aún no hemos terminado nuestro viaje anatómico por la cadera. Nos queda un último destino por descubrir: el compartimento medial, un espacio menos frecuentado pero no por ello menos importante. En la próxima publicación, nos adentraremos en su anatomía, su evaluación ecográfica y sus principales patologías. Como si fuéramos parte de la Compañía del Anillo, nos queda un tramo más para completar el mapa y entender la cadera en toda su complejidad.